Educación ambiental para el desarrollo rural

José Miguel Alonso Rodrigo


Viva Guarromán, arriba Peleas de Arriba, toma Guasa.

¡Olé mi pueblo!

desarrollo rural

Quién no tiene un pueblo. Los pueblos son algo alucinante. Sus nombres, sus peculiaridades, su historia… Es el inicio de la civilización moderna, repleta de agricultores y ganaderos, de artesanos, todos en la cumbre de la cadena trófica de los alrededores de las ciudades.

Quién no conoce historias como esta: la del primo o el amigo cuyo tío del abuelo tenía un burrito que subía y bajaba todos los días al pueblo con un surtido de alguna legumbre extraña o una suculenta hortaliza… Pues sí, el pueblo es reconocido por todos como las raíces, como el origen desde el cual emigramos a la ciudad.

Hubo un tiempo en el que huir del aguacil o robarle los higos al tío de tu archienemigo infantil era una diversión asegurada.

¡Olé mi pueblo! Pero el pueblo, su vida y tradiciones ya son un recuerdo. El pueblo está triste, apagado y abandonado. Ya no viene la gente, y ya no quieren vivir en él. Los urbanitas se han olvidado de comprar el billete de metro para volverse al pueblo. Y poco a poco, las casas se abandonan, los campos dejan de ser cultivados y la economía pasa a ser una esquela en el periódico.

El pueblo necesita una mano, ¿no creéis? Apuntaos a poner vuestra semilla. Nosotros os proponemos la nuestra: más educación ambiental.

¿Qué es la educación ambiental? Esta modalidad de educación surgió como una herramienta para sensibilizar y mejorar nuestra vida, haciéndola más respetuosa con el medio ambiente. Y cómo enfocarla y desarrollarla cambiará tu pueblo.

Por el camino no nos dejemos un aspecto importante, la educación ambiental vale para todos los estamentos sociales, y escuelas, negocios y hasta tu propia casa se pueden ver beneficiadas por su enseñanzas.

Así que solo nos queda hablar de por dónde empezar a trabajar:

  • Educación ambiental desde la salud y a alimentación: Útil para sensibilizar y apoyar los contenidos curriculares escolares. Conoce las relaciones entre la problemática ambiental y la salud y entre la vida diaria y la economía.
  • Educación ambiental para el consumo responsable: Mejora las pautas sociales de consumo y de emisión de residuos, y fortalece la economía y las identidades sociales locales.
  • Educación ambiental como fuente de estudios del paisaje y análisis de agrosistemas: Fomentamos la agricultura ecológica para revalorizar el entorno rural, acercamos el medio ambiente sostenible y mejoramos las vivencias para los contenidos curriculares escolares.
  • Educación ambiental como fuente de procesos de desarrollo local sostenible: Generamos alternativas ecológicas de desarrollo local, además de una cultura cotidiana de lo colectivo y ecológico.

Todos estos enfoques son una muestra de por dónde empezar a cambiar nuestro entorno de una manera más armónica con el medio… ¡Qué hippie suena! ¡Pero también qué necesario para nuestros pueblos! Paz, amor, y educación ambiental a mogollón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *