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El científico en casa. Dibujos con bicarbonato.

Estefanía Alonso Rodrigo


niño cientifico

Nos metemos en el mundo de las nuevas actividades que no sabíamos ni que existían, como por ejemplo la extraescolar de científicos que hay ya en muchos coles o, la fiesta científica que te venden muchas empresas de animaciones infantiles pero, ¿sabías que puedes hacer un taller científico muy chulo en casa con tu peque?

Lo primero y más importante de todo es saber qué es el bicarbonato. Son sales ácidas derivadas del ácido carbónico (H2CO3) que contienen el anión bicarbonato (HCO3-). El bicarbonato más conocido es el bicarbonato de sodio (NaHCO3) que tiene innumerables usos además de no perjudicar ni contaminar el medio ambiente.

¿Para qué se utiliza? Pues aunque te parezca mentira, refresca la boca, es un exfoliante facial y corporal, alivia el ardor de estómago, trata mordeduras de insectos, ayuda al cabello, alivia el cansancio de los pies,… Estos son solo unos ejemplos pero, ¿qué podemos hacer con los niños? ¡Pintar!

Dibujos con bicarbonato

  • Pintando con bicarbonato de colores.

pintar con bicarbonato de colores 02

¿Qué necesitáis?

  • Bicarbonato sódico
  • Platos de plástico
  • Tizas de colores
  • Botes para almacenar los colores
  • Cola o pegamento infantil
  • Pinceles
  • Papel

¿Cómo se hace?

Lo primero de todo poner un poquito de bicarbonato en un plato. Usando tizas de colores, vamos rascando la tiza sobre el bicarbonato, para que vaya soltando polvo del color que más les guste a los peques, que se irá mezclando con el bicarbonato.

Cuando tengamos varios platos con diferentes colores, los doblamos por la mitad a modo de embudo y metemos el bicarbonato de cada color en recipientes individuales. Cada recipiente contendrá un color.

Con un pincel bastante gordo, pintamos el papel con cola blanca haciendo dibujos libres. O bien, con pegamento infantil blanco o transparente, damos forma a los dibujos con el propio dosificador del pegamento.

Después usamos el dosificador de los botes que contienen el bicarbonato de colores o bien alguna cuchara con agujeritos (por ejemplo, las que se usan para la leche en polvo o los cereales infantiles), para ir echando bicarbonato con el color deseado sobre la cola o el pegamento. Pueden usar un poco el dedo para presionar y que se fije el color al pegamento, de manera que luego, moviendo la hoja, los restos sueltos de bicarbonato se podrán recoger fácilmente.

pintar con bicarbonato de colores 01

  • Pintando con bicarbonato, acuarelas y vinagre.

pintar con bicarbonato y vinagre 02

¿QUÉ NECESITÁIS?

  • 1 parte de bicarbonato sódico
  • 1 parte de agua
  • Acuarelas líquidas o colorante alimentario para dar color

Las cantidades pueden variar, debéis obtener una pintura líquida pero de color intenso.

Una vez que tenéis listos los colores, ¡a pintar! Siempre usando papel para acuarelas. La reacción será más visible si cubrís toda la hoja con color.

Antes de que el color se seque, con un gotero o con un vaporizador, rociáis la pintura con vinagre blanco puro.

 El vinagre reacciona con el bicarbonato, creando una mini erupción espumosa que sorprenderá a los peques.

pintar con bicarbonato y vinagre 01

Imágenes by Pinterest

Viajes de fin de curso con adolescentes: ¿quién dijo miedo?

a la guerra

Lo reconozco: en casa de Pasa La Risa, la guerra durante la adolescencia fue ardua. Pero como siempre, los padres se llevaron la victoria. En las excursiones con adolescentes, pasa algo parecido: por más que lo intenten, los monitores se las saben todas. No olvidemos que fueron jóvenes hace no mucho.

Bromas aparte, el colectivo social del adolescente es toda una aventura para un monitor. Al monitor experimentado con el rol de “padre” no le pasan una, el monitor alocado pero sin “filtro” le pirra el adolescente, y para el coordinador de la actividad “es una excursión odiosamente complicada”; pues para el adolescente en plenitud de decisión (o eso creen ellos) el estar lejos de sus parientes dominantes les brinda la oportunidad de la libertad absoluta y plena… ¡Menudo problema para los que curramos ese día con ellos!

Como veis, yo soy “papá” y “coordinador”, pero  lo tengo claro. Al adolescente es posible cansarle igual que a los pequeños, y por las noches duermen como enanos. Os damos algunas pautas para encontrar su excursión ideal.

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Un animador, miles de recursos

un animador mil recursos

Los animadores de Pasa La Risa somos como una navaja multiusos, que lo mismo sirve para descorchar una botella de champán que para salvarte la vida en medio del bosque.

Padecemos lo que nosotros denominamos el síndrome de ‘Mary Poppins’. Si la cantarina niñera de la famosa peli de Disney empezaba a sacar chismes de su bolso y los niños a los que cuidaba se quedaban ojipláticos, cuando nosotros empezamos a sacar ideas de nuestra cabeza y ya nos podemos parar.

He aquí un pequeño decálogo de lo que somos capaces. Además de ayudarnos a subir la autoestima y a sacar pecho, nos ha servido para echarnos unas risas en el equipo:

10 cosas que un animador es capaz de hacer:

  • Sacar los pinceles y el alma de artista…

y pintar la cara de un niño para que se transforme en lo que desee durante el resto de la tarde. No importa si quiere convertirse en superheroína, fiero animal o un ser fantástico que nadie ha visto nunca antes…

  • Inflar un globo…

darle forma de espada, sombrero o conejo en menos de lo que dura un pestañeo. Sin perder el aliento. Y echarse unas carreras después si hace falta. Pulmones de acero.

  • Entonar una cancioncilla…

sin desafinar, con coreografía incluida, y lograr que acabe bailando desde el más pequeño de la casa hasta el abuelo amarrado a la garrota. Y seguir encadenando grandes éxitos durante horas.

  • Pasar las tardes libres fabricando marionetas…

porque los títeres y los cuentacuentos nos tienen enganchados tanto a Pasa La Risa como a nuestro pequeño público, que sigue la trama de estas historias con más pasión que mi madre viendo la telenovela.

  • Llevarse a un grupo de niños urbanitas de excursión al campo…

y enseñarles que la leche no sale de los tetabricks, que los pájaros tienen 1001 nombres y que los bocatas saber mucho más ricos después de una larga caminata. ¡Ah! y saberse al dedillo todas las rutas aptas para niños de su región y parte del extranjero.

  • Organizar una fiesta en un cole, un cumple o una BBC (bodas, bautizos y comuniones)…

y parecer un pulpo con mil manos que le sirve para: tener todo el papeleo a punto, hacer piña con el equipo educativo, inventar dinámicas originales, traer el hinchable de tus sueños si hace falta, y conseguir que ese sea el mejor día del mundo para los chavales.

  • Montar un campamento en una urba o en medio del bosque…

y tener dinámicas planificadas para jugar día, tarde y la noche; para la hora del desayuno, la comida y la cena, para enseñarles a los chavales a ser más autónomos, para amenizar veladas y crear talleres de manualidades. Para todo.

  • Dar clases extraescolares que pasan de tostón a fascinante …

Porque muchos animadores tiene formación superior y saben mucho de lo suyo, pero también de educación y desarrollo del niño. Y eso se nota en sus clases.

  • Curar, aconsejar y proteger…

… del frío, el hambre y el miedo. Mimarles con el amor de una gallina hacia sus pollitos. Y, sobre todo, seguir aprendiendo siempre de ellos.

 

Estas son solo los primeros 10 superpoderes de la lista (casi se nos cae la lagrimilla de risa y emoción). Pero hay más. ¿Nos ayudas a recogerlos?

 

¿Tienes las tardes libres o estás en extraescolares hasta la cena? Entrevistamos a Nosoyunadramamamá

 Estefanía Alonso Rodrigo

Tener las tardes libres o extraescolares hasta la cenaComo adultos, cuánto disfrutamos del placer de tener las tardes libres siempre que tenemos oportunidad. Tal vez sea una de las cosas que más añoramos de nuestra infancia. Desde hacer el vago hasta vivir mil aventuras, todo era posible en ese ratito infinito que se prolongaba desde la salida del cole (con ese paréntesis llamado deberes) y la hora de la cena.

Algunos niños del siglo XXI no tienen tanta suerte, y  más de uno seguro que podría afirmar: “Mi mamá me tiene en extraescolares hasta la cena”. 

¿Por qué?

Las extraescolares pueden aportar mucho al desarrollo de los pequeños, pero también pueden esconder la ansiedad por querer que los hijos tengan un buen currículum, a veces a costa de sus intereses, e incluso una vía para “colocarles” durante toda la tarde

Y está claro que la difícil conciliación de la vida personal y profesional tampoco ayuda. Entonces, ¿llevarles o no llevarles a extraescolares todos los días y a todas horas? Esa es la cuestión.

¿Cómo acertar? ¿Qué piensan (y hacen) los papás y mamás? Solo hay una manera de averiguarlo: preguntar.

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